Algún dia hace unos 30 o talvez 40 y tantos años, decidimos con el Panzon Mauricio, el Jaramillo German, el Cuervo German y este pechito el Prado Carlos (así me decían en la U, los Germanes son biólogos javeriasnos) que seria una chimba (creo que era una "nota", la chimba es mas nueva) ir a la laguna de la Magdalena en el Paramo de las Papas, para conocer el sitio donde nace nuestro hoy descuidado rio Magdalena.
Recuerdo unas caminatas por el centro de Bogota, buscando en la casa Olimpica de la calle 10 con 5ta o 6ta o en el almacén de deportes del Caiman Sanchez (Primer arquero colombiano en un mundial de fútbol) , buscando morrales y bolsas de dormir que sirvieran para nuestra "aventura" de montaña.
Recuerdo esa emoción de total neófito tratando de buscar equipo tratando de que fuera lo mas cercano a lo que se veia en la Enciclopedia Monitor o en la Enciclopedia Británica o en algunos libros olvidados sobre montañismo, perdón sobre "alpinismo", ni siquiera habíamos acuñado el tema "montañista" ni menos ´'andinista", dudábamos, preguntábamos, en total personalmente creo que visite la zona mas de unas cinco veces.
No recuerdo con claridad si el problema de la elección tenia que ver con el costo pero, que si el morral tenia estructura de aluminio o no, que si la bolsa aguantaba agua o no, que si la cantimplora aguantaba golpes, en fin, emoción de la buena
Al fin llegamos a la laguna después de un viaje alucinantemente Macondiano, con todo tipo de ingredientes, anécdotas riesgos, agua, barro, hambre, el dinero no funcionaba, etc., etc.; pero por sobretodo con ese disfrute de estar en una de las hermosas, sino la mas hermosa de las actividades que haya podido conocer y disfrutar, "recorrer las montañas", que la vida nos ofrecerá toda nuestra existencia.
Hoy después de varios años (por no decir todos), después de algunos cientos de canas (por no decir todas), nos volvemos a encontrar con el Panzon y otros dos panas el Cuevas Nelson y el Builes Luis Fernando, que entre otras creo que ni habían nacido cuando armamos nuestra "Magdalena Paramo de las Papas Pontevedras Expedition", (en esa epoca tampoco se le ponía nombre a las expediciones, así que improviso este nombrecito), y se vuelve a sentir esa placentera emoción, que creo que hace parte de ese alimento que esta a la mano de todos, y del cual uno a veces reniega porque no lo tiene, alimento que de verdad se puede asimilar como cierta justificación de vida.
Algo nos ha cambiado desde entonces, ...
... ya no viajamos en "chiva maderera" sorteando abismos absurdos y poniendo cuidado a que las "trozas de arboles preciosos" apiladas detrás de la unica banca que quedaba disponible en la chiva, no nos descerebaran o nos "escalabren" en una frenada, sino viajamos en airbus;...
... hoy no negociamos sancochos por ropa, sino que compramos en REI, sin salir siquiera del cuarto;...
... hoy no nos toca oir a Julio Jaramillo (greatest hits) durante 10 horas en un casette sin fin de la chiva, sino 4000 canciones seleccionadas para el Ipod;...
... nuestro morral de estructura externa de aluminio, donde solo cabían las tres latas de sardinas compradas en San Agustin, una navaja de San Victorino, una olla aporriada, una panela, dos bluyines, una camisa y un saco de lana tejido por la abuela, se convirtió en un sofisticado acopio de tecnologia y diseño;...
... hoy los caminantes extranjeros de Puerto Quinchana no nos envidian nuestras botas de caucho machitas "apropiadisimas" para las condiciones invernales y de barro del paramo, sino que ademas nos toca invertir casi el equivalente a 10 idas al paramo en un solo par de botas para glaciar; y etc. etc.;...
... Pero algo que nunca cambiara es esa ansiedad deliciosa por la cercania del momento del viaje, esas dudas si al fin tengo todo lo que se necesita llevar, así tenga claro que algo se va a quedar pendiente, esas ganas de contarle al mundo entero que salimos a la montaña, y por sobre todo ese apretuje en el estomago que nunca se podrá describir con palabras adecuadamente.
Nos espera el McKinley, nos espera otra de esas tantas montañas que tanto hemos visto y vuelto a ver en libros, revistas, internet, etc, y que veremos hasta en nuestros dias de partir; nos espera poder seguir contando con emoción las anécdotas y pormenores del viaje, nos espera poder mostrar las fotos que después de eso llenaran bytes y terabytes de disco duro que las hace mas difíciles de volver a ver que aquellas hechas en papel y colocadas en nuestros "albumes de montaña", nos espera seguir conociendo seres humanos en su esencia primordial la que no aparenta, "al menos mientras se vuelve a la civilización", ...
... nos espera volver para iniciar una nueva "OLD AGE PERCAS COLOMBIAN EXPEDITION"
te deseo el máximo disfrute , que logren coronar esa hermosa dama y que escuches la sabiduría de la montaña.
ResponderEliminarMarta