Nelson Cuevas comparte con nosotros esta bitácora sobre el arribo al campamento Base
Despegamos hacia las 6:15 pm rumbo a Campo
Base, una tarde totalmente despejada, a medida que la avioneta ganaba altura el
verde de los bosques y los lagos iban quedando atrás, y frente a nosotros
comenzaba a verse el color blanco majestuoso de la montaña. En la avioneta solo
íbamos nosotros cuatro y el piloto, todos en total silencio contemplando la
entrada a la montaña, al Glaciar. Los 35 o 40 minutos que tarda el vuelo fueron
muy cortos, tuvimos la sensación que queríamos volar más...
La avioneta aterrizó en una pista de hielo cuya
pendiente es hacia arriba, otra cosa nueva!!! Procedimos a descargar nuestro
equipo y a presentarnos con la Ranger del campo base, Tina, quien lleva más de
12 años siendo Ranger en este hermoso lugar, le pregunte cuanto llevaba trabajando
en esta temporada y me dijo que 26 días sin salir, ella nos entregó un galones
de combustible y nos dio algunas recomendaciones, nosotros le entregamos una
libra de café Juan Valdez!!!
Cada uno tomaba fotos, creo que no sabíamos
donde mirar, pues estábamos rodeados de hermosas montañas y por supuesto buscábamos
la cumbre del Denali, que en esta ocasión no se dejó ver, procedimos entonces a
organizar nuevamente nuestro equipo, a armar los trineos y a dejar un depósito
de comida (en una bolsa se pone comida para 5 días y se entierra en la nieve, esta
es una regla del parque por si llegamos a tener alguna emergencia se puede bajar
de la montaña en busca de comida).
Una vez listos procedimos a encordarnos, nos
repartimos en dos grupos Builes y Nelson y la Perca y Pinzón, e iniciamos a
caminar hacia las 10pm, con muy buena luz y una huella en la nieve fácil de
seguir. Iniciamos caminando la pista hacia abajo para luego meternos en medio
de dos montañas gigantes y seguir en línea recta, esta primera parte es clave
pues uno se acostumbra a la cuerda y a las raquetas, al principio algunos nos enredamos
con las raquetas y hasta nos caemos, es cuestión de práctica. Hay partes donde
las grietas tienen una bandera de color negro, y otras partes donde hay banderines
señalando el camino.
Hacia las 12pm el clima cambió, se nublo totalmente y el
frío se hizo más intenso, seguimos caminando por una hora más y ya no se veía
nada de lo nublado, hacia la 1:30 pm tomamos la decisión de armar carpas en un
lugar seguro. Montar el campamento es una tarea de cuidado, elegir un buen
sitio, uh lugar seguro, luego hay que cavar un rectángulo con el tamaño de la
base de la carpa (a veces se gasta hasta una hora en hacerlo) luego se procede a
armar la carpa y asegurarla para que el viento no se la lleve, así lo hicimos,
terminamos hacia las 3:00 am y procedimos a dormir y descansar.
Al día siguiente nos despertamos hacia las 9:00
am y comenzamos a preparar desayuno. El primer paso es derretir nieve para
hacer agua, en esta comida usamos la estufa de gasolina, es todo un proceso
prenderla y ponerla a funcionar bien, luego ir a buscar hielo ojala fresco y
clave que esté limpio. Preparamos nuestro desayuno: chocolate, avena en hojuelas
y pan con mantequilla de maní. Luego nos dimos a la tarea de derretir más hielo
para tener agua para tomar en la caminata, mientras tanto empacamos todo lo que
teníamos dentro de la carpa organizamos nuestros trineos y morrales y por último empacamos la carpa.
Teníamos claro que estábamos cerca del campo 1
(a una hora) y procedimos a plantear nuestra ruta para llegar directamente al campo 2, calculamos
que gastaríamos unas 7 - 8 horas todo el tiempo subiendo y con muy buena
pendiente, esta vez hicimos dos cordadas, adelante Nelson, luego Builes, en la
otra la Perca y Pinzón. Iniciamos nuestra marcha. Al principio cuesta un poco
halar el trineo, acomodarse a las raquetas, en 45 minutos llegamos al campo 1
hacemos algunos ajustes a nuestros trineos, hidratamos y salimos al campamento 2.
Nelson Cuevas
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